viernes, 6 de diciembre de 2013

EL CINTURÓN DE PAPACITO

En tiempos de mi ya lejana juventud, cuando todavía como estudiante preparatoriano inmerso en deseos de fiesta y de forzosas y a veces secretas limitaciones económicas, yo transitaba por la vida tratando de cumplir con mis estudios, con tener lo suficiente para los gastos de ir al cine, a la nevería con la amiga ó con la novia y para poder ponerle unos diez litros de mexolina a la carcacha, conseguí por fin una chamba que me permitiera dar prioridad a mis horarios escolares y el tiempo libre dedicarlo a tratar de efectuar alguna venta y disfrutar de la comision de los cortes que la emptresa hacía quincenalmente.
Efectivamente, atendiendo a un aviso publicado en el periódico acudí a la compañía Asbestos de México para formar parte de sus vendedores de tinacos de asbesto cemento.
Cuando salía de la escuela, ya para medio día, yo me montaba en mi Fotingo del año 36, un poco gastadón (corria el año 1950) pero con muy buena estampa, era un sedán de 4 puertas, color perla con partes rojas y sus llantas cara blanca y que además te ofrecía un buen número de emocionantes momentos porque sus frenos eran mecánicos y a veces parecía que no se iba a detener..
Con mi carrito yo hacía la broma de que me gastaba mucha mexolina  por ser de ocho cilindros pero que me daba un muy buen  rendimiento de una chavita por cada diez kilometros.
A bordo de mi carcacha, yo recorría las obras de construcción en donde dejaba un folleto con lista de precios de los distintos tinacos y mi tarjeta con dirección y teléfono.
No puedo presumir de que lograba las grandes ventas pero la verdad es que podia cubrir mis gastos y todavía me daba el lujo de ahorrar algunos pesitos.
Pues resulta que un buen día, al acelerar mi carrito para poder con una pendiente por allá por Las Águilas, escuché un ruido en la máquina de mi cansado auto. Noté que al desacelerar cedía el ruido y así, despacito proseguí mi recorrido hasta llegar  al taller del muy estimado maistro Lencho, mecánico y vecino del barrio donde yo vivía.
El conocedor y experimentado maistro tomó un palo que fué de alguna escoba y con uno de sus extremos hizo contacto con una de las laterales del motor y la otra punta del palo a su oreja, haciendo una como cornetita con su propia mano.
Después de estar atento a su prueba por unos dos minutitos, volteó a verme y me dijo en calidad de pésame: Joven Grabiel, malas noticias, su máquina está desbielada. Yo sentí bien gacho porque sabía que eso era muy caro y mas tratándose de una máquina de ocho cilindros.
Después de que me volvió la sangre al sistema circulatorio, le pregunté que me diera un aproximado del costo de semejante reparación y con mucho pesar me dijo: La reparación le va a salir en mas ó menos mil quinientos pesos mas el filtro y el aceite.
Rapidito le hice un comentario: mire maistro Lencho no se le hace que es ilógico que ésta compostura cueste mas  de la mitad de lo que cuesta el carro que no llega a tres mil con todo y radio y llantas que todavía traen dibujo?
Pues si joven, pero eso es lo que le va a costar y eso que la mano de obra se la estoy poniendo bien barata porque usté y su jefecito son muy buenos clientes desde hace muchos años.
Pues fijese mi estimado maistro que no tengo forma de cubrir esa cantidad, ó sea que voy a tener que venderlo asi como está, ó se le ocurre alguna otra forma para salir de él?
Entonces Lencho me hizo la seña de que le siguiera y ya dentro de lo que el decía que era su oficina, me dijo casi en secreto: Mire joven, sépase que yo no acostumbro hacer ésto, al revés, siempre he cuidado de mi prestigio de persona derecha y honrada pero si usted quiere vender el coche casi sin gastarle yo le puedo hacer la compostura tramposamente y por muy poco dinero y así usted lo puede vender con mas facilidad. Pero si lo descubren, jamás vaya a decir que yo fui quien le hizo ese trabajo….de acuerdo?..........de acuerdo¡¡

El secreto del peculiar maestro Lencho consistía en colocar un pedazo de cuero del cinturón paterno en el cigueñal en lugar del metal de fino acero que por alguna razón había fallado y ya se había deformado por los golpes de la biela dado el desajuste que se presento  por la edad y el uso de la máquina ó por alguna falla en la lubricación.
Así, ya hecho el compromiso me dijo: me trae usted el juego de juntas del carter de máquina Ford de 60 caballos, cinco litros de aceite del 30, el filtro de ese mismo modelo que va en el carburador y un cinturón de su jefe que ya esté usado y que sea de mas o menos dos pulgadas de ancho y que después de que lo use ya no se lo podré devolver. No se le vaya ocurrir decirle a su jefecito para que lo necesita, esto es un secreto entre usted y yo. El coche se queda acá, ya no lo debe usar  porque en cualquier momento se acaba de desbielar y si se rompe el motor yo ya no puedo hacer nada.
Al día siguiente estuve puntual con lo que me pidió Lencho y en seguida me retire. Me dió muy buena impresión porque ya tenía el motor totalmente abierto por la parte de abajo. Quedé de volver en dos días con los trescientos pesos que le debía pagar.
En mi conciencia había algo ó alguien que me decía:  hiciste mal,….muy mal,….muy mal,….etc., etc., y yo, como que no quería enterarme y como que no lo quería oir, pero el paso ya estaba dado y ni modo.
A los dos días me presenté y me encontré que mi querido carcamán estaba cerca de la puerta con el cofre abierto y la máquina trabajando. Cuando me vió Lencho, vino a saludarme y entregarme el Fotingo, yo por mi parte le liquidé nuestra secreta cuenta y me dijo: ora si que no le voy a poder dar recibo porque eso sería aceptar que yo le hice éste trabajo.
En ese momento yo me sentí como se deben sentir esas deshonestas mujeres que a escondidas acuden para que a escondidas les ejecuten un aborto. 
Total que el maistro Lencho me entregó el auto y me dijo: Mientras lo vende usted  lo puede usar pero no lo desboque ni lo sobrecargue ni deje que en un momento dado se le caliente; chéquele cada vez que pueda su nivel de aceite y que tenga buena suerte.   Adiós joven Grabiel.
Yo salí a bordo de mi 36 muy esperanzado en que se portara bien y quedara en manos de alguien que no supiera de mecánica.
Comencé a darle un uso normal entre mis viajes a la escuela y mi recorrido por las zonas en donde había muchas obras de construcción. Ahora mas que nunca estaba yo necesitando hacer un fondo para cualquier emergencia ó cualquier reclamo si el caso se presentara. También estaba pensando que una vez hecha la venta, yo tendría que buscar otra carcacha para poder seguir adelante.
A los tres ó cuatro días lo anuncié en el periódico mas ó menos con las siguientes palabras: Vendo Ford 1936 sedán de 4 puertas,  muy cuidadito, caladito, enterito, enllantadito, con radio de AM y FM. Tal dirección y tal teléfono.




Las llamadas no se hicieron esperar, una tras otra yo les daba toda la información posible y el precio de $ 3,500.00 pesitos cubriéndome por si había regateo.
Una de esas llamadas se distinguió porque quien hablaba era un respetable anciano que muy tranquilamente tomó nota de todo e inclusive la dirección y la hora para poder pasar a ver el auto. Al día siguiente el señor llegó, me dijo que años atrás él había tenido uno igual y que el sabía como ponerle los frenos hidráulicos.
El auto le gusto, lo manejó, a su esposa también le agradó, ella dijo que le iba a hacer sus cubreasientos y que le iba a colgar un Rosario en el espejo. Total que el auto fué de su agrado y pasamos a ver los papeles y a discutir el precio.
Yo me bajé a $ 3,300.00 y por fin quedamos en cerrarlo en $ 3,250.00. Acto seguido el santo varón le pidió a la señora que sacara de su bolsa los billetes y me pagaron completito. Les entregué la factura original endosada, la tarjeta de circulación y rápido escribí una carta en que recibía el auto en el estado en que se encontraba y que a partir de esa fecha el se hacía responsible de todo lo concerniente a ese vehículo.
Les entregué las llaves y un duplicado, checamos que estuviera en su lugar la refacción y el gato y ………Buena suerte y mucho gusto en conocerlos!!!!!
En ese momento, antes de pensar que ya estaba yo listo para ir a buscar una nueva carcacha un poco menos carcacha,  me vino un cargo de conciencia hondo y profundo y dejé lo anterior para el posterior.
Así dejé pasar unos días hasta que me sentí un poco mejor de ánimo y periódico en mano salí a ver un auto que me brincó entre la extensa lista de autos en venta.
Me llamó  la atención un convertible que increíblemente era de la mísma marca, mísmo año que el recién vendido. Pues después de verlo, revisarlo y oir con muchísima atención el sonido de su máquina, (no me fueran a fregar) se lo compré a un torero que creo recordar su nombre Gabriel Soto exactamente en la cantidad de $ 3,000.00.
Aunque el color no me gustaba pues era verde chícharo con salpicaderas negras, yo ya tenía $ 250.00 para pagar parte del costo de una nueva pintura que ahora fué en rojo igual que los bomberos.
Ese auto era de un diseño tan bonito que me motivó para arreglarlo poco a poco hasta dejarlo de concurso. Pues resulta que un buen día estando en una gasolinera poniendo combustible, vi entrar a mi ex auto manejado por aquel anciano y a su lado se señora esposa y como coincidencia se acercaron a precisamente a la mísma isla donde yo estaba cargando.
Sentí el deseo de voltearme para no dar lugar a que me identificaran pero la señora como buena señora, de inmediato me reconoció y no dejaba de decirle en voz alta a su esposo que ahí estaba yo.  Fué tal el escándalo que no hubo mas remedio que saludar al señor que ya se encontraba fuera del auto y a la señora en el interior.
Entonces el santo varón con una voz engolada me dijo: Oiga usted, que coche me vendió,…en ese momento yo solo pensaba: trágame tierra….pero el continuó diciéndome: Le cuento que hemos hecho dos viajes a Acapulco, primero mi señora y yo y luego con mi hija, su esposo y mis dos nietos y no sabe como corrió el carrito, como sedita, para nada se nos calentó, realmente nos vendió un carrazo, muchas gracias!!!   
En ese instante me vino a la mente la imagen de mi padre cuando me preguntaba insistentemente para que podia yo querer su viejo cinturón?????  y al mísmo tiempo el aliento del maestro Lencho que en secreto y casi cepillándome la oreja con sus enormes bigotes, me decía: Esto es un trato entre usted y yo….entendido?                

DR. IQ……ARRIBA A MI DERECHA!!!… aquí tenemos una dama, doctor…

Corría el año de 1959, años atrás, justo en 1955 yo había terminado mis estudios y me estaba haciendo pato para presentar mi exámen profesional y además ya me quería casar.
Mi padre, hombre muy serio y de una sola palabra me dijo muy terminantemente:  Mira hijo, si te quieres casar,...casate, la chica que has legido para que sea tu esposa es una linda damita que seguramente te va a hacer felíz, pero si tu no te recibes antes de ello, yo no asistiré a tu boda y sabes que para mi eso significará una gran pena.
La determinación de mi padre era en serio, así es que acudí a solicitor la concesión de examen profesional y después de las gestiones de rigor, me  señalaron fecha, tema y asesor.
Se cumplió el plazo, me presenté, afortunadamente aprobé por unanimidad y ya con la conciencia tranquila comenzamos mi novia y yo a organizar todo lo del casorio.
Para esos días yo ya había montado mi despacho y atendía a mis clientes y le daba curso al desarrollo de los proyectos y las obras que afortunadamente me iban cayendo.
Un buen día, recibí la llamada telefónica de un gran personaje, se trataba del señor Jorge Marrón, nada menos que el Dr. IQ.; alguien me recomendó para atender su solicitud, se trataba de hacer el proyecto arquitectónico y posteriormente la construcción de su casa.
Yo acudí a atender a mi nuevo cliente quien vivía en un departamento del segundo piso de un edificio muy grande ubicado en  la calle de Obrero Mundial en la Colonia Roma Sur.
Llegué puntual a la cita y así fue que pude estrechar la mano de un personaje tan popular y tan estimado por el público mexicano. 
Don Jorge  Marrón era muy gentil y aunque pareciera incredible mucho muy tranquilo. El y su esposa a quien le llamaba Chatita me recibieron con mucha amenidad  y desde nuestra primera conversación, sentimos una mutua aceptación.
El proyecto arquitectónico de su casa resultó ser una solución muy especial porque una parte muy importante de la misma era el salón en donde el controlaba la extensa correspondencia que constantemente recibía de su amplísimo público.
Ahí mismo, en ese salon, auxiliado por un ayudante, creaba y organizaba sus constantes programas de preguntas y respuestas, trabalenguas, acertijos y demás ocurrencias que regularmente realizaba en distintas salas de cine ó de teatro en los que otorgaba un buen número de premios en efectivo. Para ello, el se valía de sus enciclopedias, de su basta cultura y de su incomparable memoria.
El Dr. IQ., no se podia equivocar. Por su forma de ser, se desgastaba mucho durante el tiempo que dedicaba a la elaboración del programa y más se desgastaba durante los sesenta minutos que duraba su entretenido y educativo concurso.

Ya, para iniciar la construcción, recuerdo la gran felicidad que significó para el y su esposa el detalle de colocar la primera piedra de la cimentación de su nueva casa.



Cuando terminamos la construcción del nuevo hogar del matrimonio Marrón, yo también terminaba con mi vida de soltero celebrando mi boda con mi linda novia Cristina disfrutando profundamente la compañía de mi familia y de  mis amistades destacándose la presencia de mi ya para entonces querido amigo Jorge Marrón, el Dr. IQ.


Don Jorge Marrón Erostarbe y su respetable esposa vivieron felíces en su  casita que siempre lució como nueva por allá en Tacubaya, en la calle de Ex Arzobispado muy cerca del Observatorio Nacional y hasta el ultimo día de su vida.
 Salud mi inolvidable… Jorge Servidor,….Marrón de Ustedes. 



CADA QUIEN DESPACHA DESDE DONDE PUEDE ó DESDE DONDE LE PLACE

Hace ya un buen bonche de añitos recibí la muy agradable visita de un buen amigo, de un gran amigo que me distinguía con su fraternal amistad desde que éramos unos verdaderos pubertos. Para entonces yo vivía en la Ciudad de México, justamente en la otrora agradable Colonia del Valle.
El trabajaba en una compañía que importaba, procesaba, vendía y colocaba marmol y granito procedente de Italia y de Brasil y como en todos los negocios, en su planilla de clientes contaban con clientes correctos, altaneros, consecuentes, insoportables, pagadores, tramposos, formales, etc., etc.  Pero en el caso de mi amigo, tenía un clientecillo fuera de serie y que lo traía por la calle de la amargura.

Se trataba de un especímen prepotente, déspota, rico, tramposo, y para acabar pronto, detestable. Se trataba de un viejo regordete que regularmente transitaba por debajo de una carísima tejana y que se hizo rico a través de su tenebrosa trayectoria, pero llegó al grado de mucho muy rico a la sombra de otro  funesto bandido que además era un temible asesino, que llevaba por nombre Maximino Ávila Camacho, hermano mayor del Presidente Caballero. Éste Maximino fué un renacuajo que no debía haber nacido.


El “ejemplar” personaje al que me estoy refiriendo (el tío de la tejana), llevó por nombre José García Valseca, nació en la Ciudad de Puebla el 7 de enero de 1901 y se ostentaba altaneramente como coronel del Ejército Mexicano, grado que  le dió base, fuero  y fuerza a su instinto de prepotencia, debido a sus méritos militares allá en tiempos de la revolución.
Por cierto que cuando éste  mencionado sujeto creyó haber logrado ese halo que ilumina a los personajes paridos por las hadas, recibió la sorpresa de un total rechazo al pretender entrar al edificio de la Universidad de Puebla acompañando al gobernador en turno y se abstuvo de hacerlo dada la leyenda que con grandes letras  en una gran manta blanca rezaba:  “GARCÍA VALSECA, NO ERES GRATO EN ÉSTA CASA” y el tío simplemente no entró y como por arte de mágia se esfumó.  
Es cierto que dentro de su oscura forma de desarrollarse  a lo largo de su vida fue muy hábil y en la búsqueda de beneficiarse personalmente, también benefició al gran grupo de productores de periódicos y revistas, sobre todo cuando logró que el presidente Miguel Alemán Valdés allá por 1947 condonara un importante adeudo que tenían  los editores a nivel nacional con la productora de papel PIPSA mísma que estuvo a punto de hacer quebrar al gran grupo que conformaban esa industria.
Pues el caso es que mi amigo me pidió que le acompañara a la casa del petulante sujeto a en donde hacía ya un buen tiempo había colocado un considerable número de metros cuadrados de marmol de Santo Tomás de Puebla en el piso de sus diez cocheras y una importante cantidad de marmol de Carrara que procedente de Italia se había importado para instalar en los pisos y lambrínes de sus enormes y afrodisiácos cuartos de baño.
Ésta era le enésima vez que el tramposo tío hacía venir desde Puebla a mi amigo con la promesa de liquidar su cuenta pendiente ya desde tres meses atrás, con el agravante de que ese tipo de cuentas de trabajos hechos en su casa,  las manejaba el personalmente .                  
Así es que llegamos a Tlacopác, ya cerca de San Ángel y no tardamos en estar frente a  la entrada a la enorme propiedad que casi cubría una manzana completa.
Con la recepción que nos dieron los seis guaruras que nos cerraron el paso y después de la obligada identificación y la comprobación de que había una cita previamente concedida por el famoso Coronel, nos introdujeron pasando primero a un lado de donde se encontraba estacionado su famoso autobus para uso personal, un formidable Fitz John plateado que en la frente, por encima del parabrisas y por abajo de la sirena cromada con  potente faro rojo, lucía el letrero en el que normalmente se anuncia el destino de determinado viaje y que en éste caso simplemente se leía el nombre de “EL SOL” haciendo referencia al periódico de su invención. De ahí nos guiaron hacia el interior de la casa en donde suponíamos que el extravagante señor nos estaba esperando.


Pasamos por el vestibulo, por un lado de la biblioteca, por una salita pequeña, otra mas grande, ahora un pasillo desde donde se veía el comedor, llegámos a la amplia escalera que me hizo recordar las películas de Mauricio Garcés y ya en la planta alta, terminamos el recorrido frente a la puerta de la recámara del condenado Poncio Pilato.
El guarura hizo un discreto toque y escuchamos el típico: Adelante!! el gorila nos indicó que podíamos pasar y pasamos.
Lo que vimos a continuación fué realmente increíble. En un cuarto de baño muy especial y diferente a lo que es común y corriente pues estaba abierto a la recámara y justamente precisamente al frente de nosotros, ahí estaba el coronel sentado en el excusado haciendo lo que que se hace en el excusado, cagando.
Éste viejo chiflado y cochino tenía instalada la cubierta abatible de su muy personal escritorio en el que acostumbraba adelantar sus pendientes de trabajo  mientras se deleitaba aspirando sus muy peculiares aromas mientras cagaba.
Nosotros atónitos contemplábamos la escenita mientras él terminaba con una llamada telefónica haciéndonos la seña de que esperáramos un momento.
Antes de que vomitáramos ó decidieramos salir de su mugroso aposento sin más explicación, cortó su llamada y como si no supiera a que íbamos nos preguntó que se nos ofrecía.
 Mi amigo le dijo con mucha seriedad: Mire usted, seguramente estará enterado de que he venido no menos de siete veces desde la ciudad de Puebla para cobrar la cuenta que tiene pendiente de liquidar con nuestra empresa. Me estoy refiriendo al marmol que se colocó en el piso de sus cocheras y etc., etc.
Entonces el repugnante personaje nos indicó que esperaramos en la salita chica donde íbamos a firmar la póliza del cheque que nos iban a entregar.
Por fin, salimos de ese asqueroso lugar  y treinta minutos mas tarde mi amigo recibió el cheque, firmó la póliza y salimos horrorizados de la casa del tal García Valseca.
Yo en lo particular pensé y deseé:  ojalá se pudra……y al poco tiempo,……… se pudrió!!!.
Éste suigeneris ser humano falleció en 1982 a la edad de 81 años.
A ver como nos va en la reencarnación.

SEGUNDA PARTE
Y SIGUE LA MATA DANDO

Un día de tantos, recomendado por no se quien, llegué a la casa de un ricachón de nombre Rafaél  a quién apodaban “El Pato” debido a que era dueño de una embotelladora de refrescos muy aceptados e identificados como Refrescos Pascual, de ahí el apodo.
Anteriormente, el había trabajado muy duro introduciendo en México la novedosa forma de obtener y consumir el agua potable embotellándola para su consumo en casa.
Los refrescos Pascual se distinguían porque en su contenido, se podia palpar la pulpa de las distintas frutas con la que estaban hechos.
El caso es que éste señor me recibió y me recibió con la seriedad que le caracterizaba.  Me dijo que requería de mis servicios como arquitecto porque deseaba construir en un área aledaña a su casa dentro del mismo jardín, sus oficinas porque para el ya era muy incómodo trasladarse todos los días al punto en donde se encontraban sus oficinas.
El, con su familia, vivía en ese pedacito de los Estados Unidos llamado Country Club Churubusco, en una casa que no negaba ser del estilo de las casas de solución arquitectónica y estructural a la gringa.



Desde hacía ya algún tiempo él ya trabajaba desde su casa y no queria que asi siguiera siendo. Así pues, después de escucharlo y de tomar nota de todas sus indicaciones, procedí a despedirme para volver al día siguiente para inciar mi trabajo haciendo un levantamiento del lugar, dibujar los planos correspondientes y presentarle la primera propuesta del proyecto arquitectónico que estaría sujeto a su consideración hasta alcanzar su aprobación.
Una vez aprobado, se dió inicio a la construcción, situación que me obigaba a entrar en determinadas ocasiones a su casa. Las dos primeras veces me recibió por ahí en el comedor y en la sala pero la tercera vez en que me tenía que hacer un cheque, su chofer me pidió que lo siguiera hasta el interior de su recámara y ahí me encontré a mi distinguido cliente haciendo el mencionado cheque en su escritorio abatible y sentado en su excusado que afortunadamente estaba cerrado, usado en ese momento como una simple silla.
Ahí, exactamente en ese instante me vino a mi confuso cerebro la imagen del inolvidable renacuajo García Valseca, aunque ese si recibía cagando y sin complejos de ninguna especie.
Cuando me cayó el veinte, comprendí con claridad que mi cliente era un super fan de García Valseca y que seguramente desde que era niño expresaba sus deseos de: “Cuando sea grande quiero ser como el Coronel”….y así fué.
Después de recibir el cheque, el chofer edecán me guió hacia el exterior de la casa pero ahora por otra puerta y con gran sorpresa me encontré con su flamante autobus Fitz John plateado con su sirena y faro rojo al centro de su frente y sobre la ranura envidrierada en donde se se leía simplemente: “EL PATO”
Yo continué trabajando en lo mío y avanzando en la construcción de las nuevas oficinas hasta que un día me recibió mi maestro de obras Ángel Ambríz con la novedad de que estuvo ahí en la obra el dueño acompañado de un señor y que le estuvieron pidiendo los planos estructurales y mientras los veían le hacían preguntas relativas a los armados de acero y la resistencia del concreto.
A mi me molestó que no lo hubieran hecho contando con mi presencia y  expresándose como lo hicieron a mis espaldas. Me aguanté y esperé a que se presentara el momento adecuado y el momento llegó.
Después de un par de días, estando yo revisando la obra, se me acercó mi cliente y me dijo que me tenía malas noticias. Había estado con el el ingeniero quien sabe que y había juzgado que yo, seguramente con el afán de hacer negocio había hecho la cimentación mas chica de lo que marcaban los cálculos.
Mi primera reacción fué decirle que sentía mucho que no tuviera confianza en mí, dada mi trayectoria profesional de la que tuvo conocimiento antes de iniciar nuestra relación de trabajo. También le dije que no tenía caso hablar con el de esos delicados temas del uso adecuado ó inadecuado del acero y del concreto puesto que el no sabía de eso, pero que yo le sugería que citara al tal ingeniero que me juzgó y ahí delante de el, aclarar situaciones.
El señor aceptó y en un par de días mas, estuvimos frente a frente con su amigo el ingeniero. Para empezar, me identifiqué con mi credencial de miembro del Colegio de Arquitectos de México, que por cierto, por mi apellido, me correspondía el número uno y le solicité que hiciera lo propio. Hubo silencio y comenzó a atacar.
Yo insistí  y le dije que necesitaba estar seguro de con quién estaba tratando. Le pedí que cuando menos me dijera su grado de estudios, su escuela, su experiencia, el nombre de alguién que pudiera avalar su grado de preparación. Fué entonces que intervino el propietario alegando que dada la amistad que llevaba con el presidente  Echeverría, estaba arreglando lo necesario para que se le concediera el título de ingeniero civil, dado que contaba con la experiencia necesaria.
Yo me mostré muy incómodo ante tal situación  y les pedí que para terminar de una vez, que me explicaran por qué consideraban que yo había obrado equivocadamente.
Entonces el tío éste me señaló tomando como ejemplo una de las zapatas de cimentación y que en la memoria de cálculo decía  que  el área de sustentación era de cuatro metros cuadrados y yo, pasando por alto esa delicada condición las había construído de dos metros por dos metros, ó sea, según él, de dos metros cuadrados.
Mi reacción fué de mucha risa porque el especímen éste que presumía ser ingeniero y que esperaba que su importante amigo le consiguiera su título, pensaba que las zapatas debían haberse hecho de cuatro por cuatro sin tomar en cuenta que en esa forma hubieran arrojado dieciseis metros cuadrados en lugar de los cuatro metros cuadrados que yo construí con mis correctas zapatas de dos metros por dos metros y desde luego con el correspondiente acero de refuerzo dada la carga por soportar y la capacidad de carga del terreno.
Después de éste elemental y vergonzoso desenlace, no tuve mas remedio que decirle a mi ex cliente: le ruego que a partir de éste momento le encargue a su amigo que continúe con la obra y ojalá lo sepa hacer. Yo en éste momento me retiro con toda mi gente y tome nota de que mañana mísmo cancelaré mi firma que da base a la licencia de construcción que saqué a mi nombre como Perito Responsible de Obra.
Con alguien de mi oficina le enviaré mi liquidación de acuerdo al avance de la obra al día de hoy para que me haga favor de extender el cheque correspondiente.
Buenas tardes y hasta luego…..!Vámonos maestro Ambríz!!,…. por favor retire a toda la gente y que se repartan en las demás obras a partir de mañana.
Al dueño de semejante circo le envié la liquidación, sobre la que me pagó lo que quiso y cuando quiso y no volví a saber de él hasta un día de tantos en que en la prensa aparecieron sus esquelas.

Y como dicen por ahí:   Continuarémos por el camino.!!!!

  

DON PEDRO FERRÍZ SANTA CRUZ


     El recuerdo mas añejo que tengo de don Pedro Ferríz es de cuando allá por los cincuentas oí su peculiar voz por la XEW cuando era un verdadero gusto escuchar el radio. En ese entonces, a los señores locutores se les llamaba “anunciadores” y eran tan famosos como los artistas mísmos.
Posteriormente pude conocer su imagen mediante su fotografía publicada en  algún periódico ó revista de aquellos tiempos.
Don Pedro formaba parte de un selecto grupo de anunciadores entre los que puedo recordar a Luís M. Farías, a Nachito Santibañez, al respectable Manuel Bernal, al inolvidable  Pedro de Lille, al Vate López Méndez, a Jorge Marrón que después sería el famoso Doctor IQ,  al Bachiller Alvaro Gálvez y Fuentes, a Rubén Marín y Kall, a Luís Cáseres, a Guillermo Nuñez Keith y a algunos más muy apreciados en aquel entonces.
Posteriormente, don Pedro ocupó un cargo sobresaliente al ser designado locutor y conductor oficial en determinados actos del señor presidente de la república Adolfo López Mateos.
Años mas tarde, quien no lo recuerda presidiendo ese popular programa de televisión patrocinado en su primera época por la firma Aurrerá, en el que el concursante podia llegar a ganar a través de varias semanas hasta  64,000 pesos como fué el caso de ese otro querido personaje del micrófono Héctor Madera Ferrón quien se llevó esa cantidad a casa concursando por la identificación de voces de diferentes cantantes.
Después de algunos años, el programa reapareció bajo el patrocinio de Telmex y así fué que se llevó a cabo su segundo tiempo.
En uno de esos programas, el señor J. Roberto Flores Campos concursó participando con el tema “Agustín Lara, su vida y su obra”. A lo largo de varias semanas, el señor  Flores Campos dió una demostración de que conocía muy ampliamente la obra de don Agustín Lara y realmente merecía llegar al final y llevarse el gran premio.
Si a alguien le interesó hacer el seguimiento de ese concursante fué a mi, pues después de muchos años de investigación, tuve la gran satisfacción de presentar al público lector  la biografía del  ilustre Músico-Poeta con el total apoyo de Editorial Planeta que lanzó al mercado una primera edición de 5000 ejemplares.  
Por ello, cuando el programa estaba recién iniciado, yo me entusiasmé y se me ocurrió la idea de hacer llegar un ejemplar de mi libro a manos del señor Ferríz.
Yo tenía conocimiento de que él vivía en una casa que estaba ubicada en la parte alta de Paseo del Pedregal en Jardines del Pedregal de San Angel y que estaba localizada a un lado de un Jardín de Niños que por cierto era propiedad de una de sus hijas que era educadora.
Así pues, con esos datos no tuve el más mínimo problema para llegar a su puerta. Después de tocar el timbre, alguna persona del servicio me abrió y me sorprendí al ver que a unos diez metros de distancia se encontraba don Pedro tomando un descanso en el jardín de acceso a su casa.
Al verme, con la amabilidad que le caracterizaba y haciendo alarde de su sonora voz,   me indicó que pasara y le dijera que se me ofrecía. Yo me identifiqué y en seguida le entregué el ejemplar de mi autoría que a modo de obsequio puse en sus manos. El me agradeció y me invitó a sentarme  a un lado de su sillón.

Inmediatamente pretendió ponerme en conocimiento de que una persona estaba concusando precisamente  con el tema de Agustín Lara en su programa del Gran Premio.































Le comenté que lo estaba siguiendo con mucho interés y que me había impresionado que en algunos casos, el concursante no se había limitado a identificar la canción que le dejaban escuchar por un breve tiempo, sino que además y sin que fuera necesario, daba el nombre de quien la cantaba.
Al final, el referido concursante triunfó llevándose a casa su merecido  premio grande, pero a mi en lo particular, me preocupaba que los datos que se ventilaron conversando fuera de concurso con respecto a ciertos detalles de la vida del maestro, como aquel de que había tenido muchas esposas y que habían dado como bueno. A mi me preocupaba que el público quedara mal informado.
 Le dije que precisamente ese era el motivo de mi visita, pues le podia asegurar que de acuerdo a mis investigaciones y con base en la copia del acta correspondiente expedida por el Registro Civil y que yo poseía, el joven Agustín Lara Aguirre del Pino de diecinueve años se casó civilmente y por primera vez con la señorita Esther Rivas Elorriaga de veintiuno en la ciudad de México el 16 de febrero de 1917. 
Después de muchos años, entrada ya la década de los cuarenta, el señor Lara logró obtener  la disolución de ese matrimonio y hasta entonces fue que pudo contraer nupcias en el Puerto de La Guaira, en Venezuela, con la bailarina colombiana Carmen Zozaya quien posteriormente y  después de dar por terminada su relación matrimonial con él, nunca le quiso conceder el divorcio mientras él contó con vida.
Estos datos  los puede usted encontrar en el libro que le estoy entregando  dejando claro que lo que estoy pretendiendo es enterarlo de ésta realidad como reconocido y respetable comunicador.
 Todas las señoras que se ostentaron como sus esposas, incluyendo a la altiva y prepotente María de los Ángeles Félix Güereña, conocida como María Félix solo aparentaron estar casadas con él pero no fué así, el popular compositor solo se casó dos veces, las demás solo hicieron una verdadera pantomima ante la sociedad.
Después de ésta aclaración vinieron las obligadas frases y comentarios relativos al caso, pero cuando ya, con el propósito de despedirme,  le agradecía que me hubiera recibido, llegó un señor que entendí formaba parte de su equipo a quien después de hacer la acostumbrada presentación le dijo: mira, el señor es el autor de la biografía de Agustín Lara y me ha venido a obsequiar su libro al que bautizó como El Flaco de Oro y el me ha aclarado con todo detalle la realidad del caso de las esposas del Músico-Poeta.
Parece que nos fuimos con el engaño, mismo  que se ha popularizado entre el gran público del enamorado compositor en relación a que  tuvo muchas esposas: Esther Rivas, Angelina Bruschetta, Carmen Zozaya, Clarita Martínez, María Félix, Vianey Lárraga, Yolanda Gasca y Rocío Durán y su simpática y bella amante con la que le puso el cuerno a la mismísima María Félix llamada Raquel Díaz de León. La verdad es que legalmente solo tuvo dos.
Por fin me despedí de don Pedro y del señor recién llegado a quién por su gesto no le debo haber caído nada bién, pero……. así es la vida.

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Ahora nos situamos en otra época, durante los últimos años, don Pedro Ferríz Santa Cruz preside un magnífico programa de radio que pasa los sábados  de 11.00 a 12.00 de la mañana  por la estacion Radio Imágen en el 90.5 de FM.  Por si fuera poco, a partir del año 2007 contaba ya con la brillante participación de su dilecto amigo, muy apreciado musicólogo e historiador, el “Señor Enciclopedia”  don  Jacobo Morett Estévez que además de ser un hombre de muy amplia cultura y envidiable memoria, apreciaba mucho a sus amigos, muy especialmente a don Pedro Ferríz Santa Cruz. Yo en lo personal, puedo presumir que Jacobo me distinguió con su amistad hasta el último día de su existencia, lo recuerdo y extraño con nostálgico sentimiento.
Pues precisamente don Jacobo me invitó a participar en determinado programa que don Pedro Ferríz, quería  dedicar a la memoria de Agustín Lara, recordando  detalles de su vida y de su magnífica obra.







Así fué que tratándose de tres personajes de la talla de don Agustín, don Pedro y don Jacobo, asistí muy motivado y muy agradecido, tratando de abundar sobre el acervo de información con el que ya se cuenta y de acuerdo con la investigación que he desarrollado a lo largo de mi vida sobre la historia del admirado personaje y de su prolífica obra musical y poética, tratando siempre de aportar  con la verdad situaciones hasta donde ha sido posible comprobadas.
Al saludar a don Pedro, recordó aquel episodio de  cuando lo visité en su casa. Esa mañana disfrutó mucho cuando sorpresivamente y solo para saludarle, se presentó en la cabina su querido hijo Pedrito, quien, al escuchar mi apellido, lo  asoció con el de su condicípulo en la Facultad de Ingeniería, se trataba de mi querido sobrino Guillermo de Uriarte Abaroa, quién en una carretera cercana a la ciudad de Puebla, a los veintidos añitos de edad perdiera la vida en un desafortunado accidente de motocicleta cuando ambos recién se habían graduado.
Por cierto que por razones de salud, don Pedro tuvo que acatar las indicaciones de su médico y aceptó mudarse a Acapulco para estar en mejores condiciones fisicas a nivel del mar; pero eso no fue motivo para suspender sus programas pués él, desde el bello puerto acapulqueño se conectaba con Jacobo que aguardaba en la radiodifusora y así, ambos, proseguian transmitiendo el interesante programa con todo profesionalísmo.
Pasado el tiempo, también enfermó Jacobo y sin problema de ninguna especie, interconectaron a Acapulco, a la radiodifusora y a Jacobo Morett quien se encontraba postrado en su domicilio en la ciudad de Mexico, hasta que don Jacobo  sorprendió a su amplio público y a su gran grupo de amigos con su inesperada partida el 8 de febrero del 2011.    
Que gratos recuerdos en torno a don Pedro Ferríz Santa Cruz, un hombre íntegro y culto, un cordial amigo, un profesional del micrófono, una agradable voz que sonaba a bondad y a confianza, fué un gran señor. Lo vamos a extrañar mucho don Pedro!!!  igual que extrañamos a su dilecto amigo don Jacobo Morett Estévez quién nomás se le adelantó un poquito. 
Descansen en Paz tan entrañables y valiosos amigos.  

PEDRO FERRÍZ SANTA CRUZ
Piedras Negras, Coah. 17 Marzo 1921
Houston, Tx., EU. 03 Septiembre 2013
92 años y medio.

JACOBO MORETT ESTÉVEZ
Chihuahua, Chih. 22 Enero 1935
Cd. de México, 18 Febrero de 2011
76 años.