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domingo, 18 de septiembre de 2016

CARTA DE ALBERTO AGUILERA VALADEZ (JUAN GABRIEL)

     Antecedente: Mi queridísima hija Cristy, un día decidió ingresar a la famosa Universidad conocida como Berklee College of Music en Boston Massachusetts en donde después de muchas ilusiones e intensa dedicación logró graduarse Magna Cum Laude el 23 de agosto de 1991.

     Desde entonces ella se situó en la ciudad de Los Ángeles, CA., y ha estado dedicada a ejercer su profesión procurando superarse día con día.

     Cristy, por sus propios méritos, ha tenido la oportunidad de participar en los proyectos musicales de grandes artistas como: Luís Miguel, Enrique Iglesias, Maná, Marco Antonio Solis, Mijares, Barry Manilow, Luz Casal, Guadalupe Pineda, Pepe Aguilar, Thalia, Cristian Castro, Juan Carlos Calderón, Natalie Cole, Armando Manzanero, Pandora, Ricardo Arjona, Celine Dion, Lady Gaga, Ofelia Medina, Alejandra Guzmán, etc.

    Ella, además de trabajar en muy distintas áreas en torno a la música, como pueden ser la producción, los arreglos musicales, la contratación de los músicos, estudios y los ingenieros de grabación adecuados para tal efecto, la creación y organización de las partituras, etc., recientemente, aceptó abordar dentro de lo que es trabajar en la música, una faceta que no había tocado: la representación y manejo de artistas. Así pues, después de conocer a una bella tapatía llamada Bárbara Padilla quien además de ser una excelente soprano es un ser que se sobrepuso a situaciones casi insuperables como puede ser el cáncer, logrando dejar atrás esos penosos días y brillar como un diamante como corresponde a una gran cantante que además goza de una natural belleza física.     

  Cuando Cristy logró el momento para que la escuchara su amigo, el distinguido músico y Director de Orquesta don Eduardo Magallanes, sucedió lo que ella estaba esperando. El Maestro Magallanes se impresionó de la voz, el estilo y la personalidad de la cantante y rápidamente contactó a Cristy con un mensaje de Alberto Aguilera, mejor conocido como Juan Gabriel con quien Magallanes ya llevaba una muy estrecha relación como su Director Musical.

   El reconocido artista las recibió allá en sus instalaciones de Cancún y de inmediato hizo la invitación para que Bárbara formara parte de sus conciertos y se presentara como invitada especial cuando ambas agendas lo permitieran. Así fue como Cristy comenzó a tener cada vez más y más frecuentes las conversaciones con Alberto Aguilera en torno a las presentaciones de su artista Bárbara Padilla.

   Esa situación propició  que en los últimos dos años su trato profesional y de amistad con el famoso divo fuera cada vez más frecuente y más intenso, al grado de que él requirió de su presencia en eventos muy exclusivos y muy al margen del Auditorio Nacional y de los tradicionales escenarios en donde normalmente presentaba su espectáculo.

   Por ello, Cristy ya había alcanzado una forma de comunicación con el popular y querido artista sin límites de ninguna especie. Después de lo ya expresado, ahora nos podemos situar en los últimos días del mes de diciembre del 2015.

  Para celebrar las fechas Navideñas y de Año Nuevo, tradicionalmente  nos reunimos toda la familia. En ésta ocasión sería en la casa de mi hijo Alejandro en la ciudad de México.      
          
   Precisamente el día de Navidad yo estaba tocando en su piano muy a la lírica y a mi propio estilo adanzonado, el famoso “Amor Eterno” de Juan Gabriel.

    Sin que yo lo supiera, Cristy me grabó y debido a la estrecha relación que ya existía entre ella y el compositor, tranquilamente se lo envió provocando en él, ciertos comentarios que en parte me dirige precisamente a mi y que a continuación transcribo:

   “Gracias Don Gabriel :) No se que horas eran ahí cuando tocó ese tema que personas como usted lo hacen verdaderamente eterno :) pero, aquí lo escuché al despertar… son casi las 8 AM :)
   Que padre tener un amigo ahí esperando ser consultado y me refiero a ese piano maravilloso que con la bendición suya, canta al son de sus dedos :)
  Sería maravilloso hacer una versión de Amor Eterno en “Danzón” porque usted me llevó hasta allá, hasta ese tiempo sin haberlo yo vivido :) Ahorita está de moda Danzón 2, de un autor de Sonora de apellido Márquez. Creo que el nombre es Arturo Márquez. Lo encuentra en YouTube tocado por Dudamel, este gran Dudamel super excelente alumno hoy convertido en el mejor músico fue alumno del señor Abreu que es su Santidad Abreu en Venezuela y hasta donde Venezuela llegue.
   Ojalá vea y escuche sobre el maestro Abreu,  hay muchas y muy buenas entrevistas :) Estoy seguro que le enriquecerá la información musical que de él reciba…
   Muchas gracias Cristina :) Que bello recuerdo :) ahora si que también eterno. No se como conseguiste convencer a tu padre, pero ha sido grandioso! Ahora ya no se salvan de la eternidad :) Saludos a Barbarísima :) Un Dios nos hace y un YouTube nos une :) Hasta pronto :)
Alberto…”                                    
                                         
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    Pasados ocho meses, precisamente el domingo 28 de agosto a medio día, se supo la triste noticia del inesperado fallecimiento de tan admirado artista.
    Al término de ésta historia, no nos resta más que expresar:

DESCANSE EN PAZ, ALBERTO AGUILERA VALADEZ

JUAN GABRIEL


martes, 20 de enero de 2015

ENRICO CARUSO

TU SABÍAS QUE……

Enrico Caruso nació el 25 de febrero de 1873 en la ciudad de Nápoles, Italia. Cuando ya era un joven de ideas definidas, tuvo el deseo de hacerse llamar Enrico en lugar de Errico. Desde muy pequeño mostró una fuerte inclinación por el gusto de cantar. Hasta la fecha, continúa  siendo el prototipo del cantante operático más grande de todos los tiempos.

La Compañía Víctor que después sería la RCA Víctor, en su declaración de las mejores ventas de todos los tiempos siempre se refirió a la grabación de “Vesti la giubba” con la voz de Caruso, como el disco más vendido.

Enrico nació en el seno de una familia pobre, fue el tercero entre siete hermanos y tuvo que dejar de ir a la escuela para poder trabajar como mecánico y así ayudar a su padre Marcellino Caruso con los gastos de la familia.  Su madre, Ana Baldini,  fue una buena mujer de origen campesino y entre dieciocho abortos solo logró dar a luz  a siete criaturas, el mayorcito, fue precisamente Enrico.

Su madre muere cuando él era un niño de solo diez años. Su padre no se conserva viudo y se vuelve a casar, pero muere solo cinco años después. Desde entonces Enrico se convirtió en el pequeño jefe de la familia.

El gustaba de acudir a la iglesia de San Severino para cantar en lo que llamaban el coral aunque en ese entonces se sentía muy desmoralizado porque el director del Coro le decía insistentemente que no tenía nada de voz, sin embargo y sin hacer caso, el insistió en cantar porque definitivamente era su mayor gusto.

Allá en sus inicios sufría profundamente porque no obstante que tenía la tesitura de tenor, no podía evitar que se le quebrara la voz a la hora de emitir los agudos. Con el tiempo, logró ser aceptado como alumno del prestigiado maestro Guglielmo Vergine.

  Cuando cantó por primera vez ya como semi profesional en su Nápoles querido, el público y el periódico estuvieron fríos e irrespetuosos. Él se sintió muy lastimado y pasando el tiempo, cuando  ya había triunfado y conseguido estar en el pináculo de su carrera, invariablemente se negó a cantar en su querida ciudad natal.

En 1895 con veintidós años de edad y ya totalmente capacitado, canto La Traviata y El Rigoletto  en la cathedral de Caserta; ambas óperas del mismo autor musical Giuseppe Verdi y mismo libretista Francisco María Piave.

Además, el ya contaba como parte de su repertorio con obras importantes como Fausto, de Charles Gounod y Jules Barbier-Michel Carré y Cavallería rusticana, Lucía de Lammermoor, Manon de Lescaut.


Su debut oficial fue en el Teatro Nuevo de Nápoles. En seguida, tuvo la oportunidad de presentarse triunfando en los teatros de Salermo y del Cairo.


Enrico Caruso a los treinta años.

Caruso fue uno de los primeros cantantes que grabó para el nuevo invento llamado Fonógrafo y ello sirvió para su reconocimiento a nivel mundial.

En 1903 cuando Enrico contaba con treinta febreros, canto por primera vez en el Ópera House de Nueva York algunas de las óperas que ya constituían su amplio repertorio integrado por más o menos sesenta óperas. En esa inolvidable oportunidad, logró un profundo impacto en el público cuando interpretó el Pagliacci de Leoncavallo.

El 22 de septiembre de 1919 Caruso abordó el ferrocarril y acompañado por la soprano Ada Navarrete, el bajo David Silva y el director de orquesta Genaro Papi, inició su primer y único  viaje a México saliendo de Laredo, Texas y pasando por Monterrey en donde disfrutó de las expresiones de reconocimiento y cariño, arribando felizmente a la Ciudad de México en donde tuvo muchas actividades de muy distinta índole.

Su visita a Xochimilco lo impactó profundamente y entre flores, trajineras, colores y chinampas, disfrutó de los platos típicos mexicanos y no se negó a probar el tradicional pulque curado.


Enrico Caruso en plena actuación.

Sus presentaciones en la Ciudad de México fueron muchas y muy apreciadas por el público conocedor, aficionado y curioso. El primer teatro donde cantó en la ciudad capital fue en el que poseía doña Esperanza Iris en la calle de Donceles y que ahora lleva el nombre de Teatro de la Ciudad.

El 28 de septiembre, participó en una kermesse organizada por los Caballeros de Colón y continuó con una  semana de funciones diarias en el Teatro Iris. Esa misma semana, Caruso fue invitado a colocar la primera piedra de lo que posteriormente sería el Cine Olimpia.

Por otro lado, el 5 de octubre a las tres de la tarde, Caruso y la soprano Gabriela Bensazoni en el improvisado escenario instalado en el ruedo de la Plaza de Toros de la Condesa, ofrecieron básicamente para el público que no podía pagar su admisión en los teatros donde el costo del boleto de entrada es oneroso, la Ópera Carmen de Georges Bizet.

La asistencia de 22,000 personas hicieron del acto un acontecimiento apoteótico y el aspecto emocional de esa tarde se acrecentó por el aguacero que cayó durante el tercer acto.  Increíblemente nadie se movió de su lugar para continuar disfrutando de la función cuando se ausentó la lluvia.

El 26 de octubre se volvió a convertir la Plaza de Toros de la Condesa en el escenario de otra gran obra, Aída de Giuseppe Verdi y Antonio Ghislanzoni,  función que alcanzó el grado de inolvidable.

El día 28 del mismo mes, Enrico Caruso participó en una función en el Teatro Iris cantando acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por el inolvidable maestro Julián Carrillo. Esta función fue organizada por el Ayuntamiento de la Ciudad y a beneficio de la misma.  El 2 de noviembre de ese 1919  en el Teatro Arbeu alternando con Gabriela Besanzoni cantó impactando al público el Sansón y Dalila de Camille Saint-Saens.

  Enrico Caruso participó cantando por última vez en la ciudad de México, el 2 de noviembre  de 1919 alternando con la soprano Gabriela Bensanzoni el Sansón y Dalila de Camille Saint-Saens. 

La última vez que cantó Enrico Caruso fue el 24 de diciembre de 1920 en el Metropolitan Ópera House de Nueva York. Posteriormente a ésta presentación, a Enrico se le presentó  una severa afección en pecho y garganta y en enero de 1921 se vió obligado a someterse a una cirugía de la cual ya no se pudo recuperar.

Así fue como se precipitó el final de la vida de un gran hombre, de un gran cantante que fue admirado y querido por su numeroso  público en diferentes partes del mundo, público que supo apreciar sus grandes virtudes dentro del bell canto.   

         El 2 de agosto de 1921 Enrico Caruso falleció a la edad de 47 años y once meses. Los médicos que le atendieron, clasificaron como la causa del fallecimiento  una severa Pleuritis. Esa fue la fecha en la que el mundo perdió a un incomparable  cantante dueño de una voz incomparable y de un estilo y personalidad únicos.  


Hasta la vista Enrico…….el gran cantor italiano.